- Cascos
- Chaquetas
- Monos
-
Equipación
Marcas destacadas
-
Accesorios
- Complementos
- Marcas
- Outlet
Entrega en 10 - 15 días laborales
Entrega en 10 - 15 días laborales
Entrega en 10 - 15 días laborales
Entrega en 10 - 15 días laborales
Entrega en 10 - 15 días laborales
Entrega en 10 - 15 días laborales
Entrega en 10 - 15 días laborales
Referencia:
306027801-14-XXL
Brand:
Revit
(0 Valoraciones )
CHAQUETA CORTAVIENTOS REVIT JERRY DARK BLUE
Entrega en 10 - 15 días laborales
Referencia:
306027798-1003-XXL
Brand:
Revit
(0 Valoraciones )
CHAQUETA CORTAVIENTOS REVIT JERRY BLACK
Entrega en 10 - 15 días laborales
Referencia:
306027799-14-XXL
Brand:
Revit
(0 Valoraciones )
CHAQUETA CORTAVIENTOS REVIT JERRY BURGUNDY RED
Entrega en 10 - 15 días laborales
Entrega en 10 - 15 días laborales
Referencia:
306027802-14-XXL
Brand:
Revit
(0 Valoraciones )
CHAQUETA CORTAVIENTOS REVIT JERRY LIGHT BLUE
Entrega en 10 - 15 días laborales
Referencia:
306027794-158-XXL
Brand:
Revit
(0 Valoraciones )
SUDADERA REVIT HOODIE RENATO ANTHRACITE
Entrega en 10 - 15 días laborales
Entrega en 10 - 15 días laborales
Entrega en 10 - 15 días laborales
Referencia:
306023116-1003-XXL
Brand:
Revit
(0 Valoraciones )
CHAQUETA TERMICA REVIT FREMANTLE BLACK
Entrega en 10 - 15 días laborales
Entrega en 10 - 15 días laborales
Entrega en 10 - 15 días laborales
Entrega en 10 - 15 días laborales
Entrega en 10 - 15 días laborales
Entrega en 10 - 15 días laborales
Entrega en 10 - 15 días laborales
Referencia:
306028873-80-XS
Brand:
Revit
(0 Valoraciones )
JERSEY REVIT OFF-ROAD TRAZADA POL TARRES SAND
Entrega en 10 - 15 días laborales
Entrega en 10 - 15 días laborales
Preguntas frecuentes sobre chaquetas Revit
Cuando miras chaquetas Revit verás tres “familias” típicas según clima y uso. Gore-Tex suele ir enfocada a lluvia y rutas largas sin estar pendiente del parte, H2O apunta a impermeabilidad más asequible para uso diario, y las ventiladas tipo mesh se centran en verano y ciudad, cuando el calor aprieta y no quieres ir cocido. En España esto marca la compra más que el diseño, porque no es lo mismo moverte por autovía en enero que hacer recados en julio por la M-30, la ronda o el centro.
En carretera, la diferencia se nota a los 20 minutos. Una Gore-Tex bien planteada sella mejor en viento y agua, y también aguanta mejor el trote de muchos kilómetros seguidos. En H2O el rendimiento suele depender más del ritmo y de cómo gestione la chaqueta el agua en cremalleras, solapas y puños. En ventiladas, el punto es el flujo de aire. Si vas con una chaqueta cerrada en verano, te asfixias en semáforos, y ahí una ventilada gana por goleada.
Luego está el tema capas. Para invierno real, lo que funciona es sistema de capas, térmica, chaqueta, y si hace falta algo extra. En una touring Gore-Tex la chaqueta hace de escudo y tú regulas con lo de dentro. En una ventilada, el truco es al revés, aire cuando hace calor y capa fina cuando refresca por la tarde. Si haces salidas de finde y también trayectos diarios, piensa en el escenario más repetido. Tu armario manda más que el “por si acaso”.
Si dudas entre dos, elige por tu ruta más habitual y por el mes más duro para ti. Si tu problema es el frío y la lluvia, mira opciones de chaquetas de invierno y combina con guantes touring para cerrar el conjunto y no ir con las manos tiesas en autovía.
La talla en una chaqueta de moto no va de ir “mono” frente al espejo. Va de que las protecciones queden donde tienen que estar cuando estás en postura de conducción. Si en parado te queda bien, pero en la moto se te sube la chaqueta, se te abre el cuello o las protecciones del codo se van para atrás, esa talla no te sirve. En España se ve mucho el error de comprar ajustada por estética y luego en la moto acabar con tirones en hombros y muñecas.
Haz la prueba de verdad. Ponte la chaqueta, cierra cremalleras, ajusta puños y cintura, y súbete a la postura de conducción, aunque sea simulando en casa. Dobla brazos como si llevaras el manillar y mira si el codo queda centrado. Gira tronco como si mirarás el ángulo muerto y fíjate si notas tirantez en espalda. Si llevas uso diario, piensa también en el “quita y pon”, porque una chaqueta que cuesta ponérsela con prisa acaba quedándose en casa.
Ten en cuenta el tipo de uso y lo que vas a llevar debajo. Para invierno, la gente mete térmica o sudadera, y si compras al límite, luego no te entra nada. Para verano, si la compras holgada de más, el aire te la mueve, sube el ruido y las protecciones bailan. El punto fino está en que te permita una capa razonable sin perder ajuste, y que los cierres de brazo y cintura trabajen de verdad, no de adorno.
Si quieres afinar, compáralo con otras chaquetas por estilo y corte. A veces una touring te da el espacio que necesitas y una urbana te queda más corta. Si estás mirando alternativas por marca para ver cortes distintos, revisa también chaquetas Dainese como referencia, y si tu casco es modular y haces mucha ciudad, combina con un casco modular para un uso más cómodo en paradas y recados.
El mantenimiento marca la diferencia entre una chaqueta que dura años y otra que a la segunda temporada empieza a calar en hombros y cuello. Mucha gente asocia calar con “se ha roto”, y muchas veces lo que pasa es que el tejido exterior se satura de agua porque perdió el tratamiento repelente, y eso hace que notes frío, peso y humedad. En España, con lluvia fina y trayectos urbanos, esto se nota rápido, porque el agua se queda ahí pegada mientras tú vas parando y arrancando.
Empieza por lo básico. Lava siguiendo etiqueta, usa detergente suave, evita suavizante y evita temperaturas altas. Cierra cremalleras, velcros y ajustes para no castigar costuras. Si la chaqueta tiene forros desmontables, quítalos y lava por separado si el fabricante lo marca. Lo importante es no “machacar” la prenda con productos que dejan residuo, porque eso afecta transpirabilidad y tacto.
La parte clave es recuperar repelencia cuando toque. Si ves que el agua ya no “resbala” y se queda empapando la superficie, toca reactivar o reaplicar tratamiento según prenda. Si no lo haces, terminas con una chaqueta pesada, fría y con sensación de que te cala, aunque la membrana siga cumpliendo. Y ojo con secar al sol directo a saco o con calor fuerte pegado, porque no es el camino para cuidar tejidos técnicos.
Si quieres alargar vida útil de forma práctica, mantén la chaqueta limpia, sécala bien después de lluvia y guarda sin humedad. Y si tu uso es de diario todo el año, compensa tener una segunda opción para alternar, por ejemplo una de chaquetas de invierno para los meses fríos y una combinación con guantes touring para no depender de una sola prenda.
Para touring de verdad, buscas estabilidad y confort. No solo impermeabilidad. También cuello que cierre bien, ajustes que no flameen, bolsillos que sirvan y una ventilación que no sea de postureo. Si haces autovía, el viento lateral y la velocidad constante sacan los defectos rápido. Una chaqueta que “bate” te cansa, sube el ruido y te obliga a recolocarte cada poco. Para ciudad, la prioridad cambia. Maniobras, paradas, calor en semáforos y practicidad.
En rutas largas manda el sellado y la ergonomía. Cuello, puños y cintura son tus aliados. Si entra aire por ahí, acabas con frío aunque lleves buena capa. Si el corte no acompaña en postura de conducción, te tira de hombros y terminas con molestias. En ciudad manda el peso, la movilidad y lo fácil que sea ponértela con una mochila o con prisa. El típico “me la compro pepino” y luego pesa un quintal, al final se queda en el armario.
Fíjate también en el tipo de moto y tu postura. En naked y trail, el aire te da más directo y el confort aerodinámico se nota. En scooter y uso urbano, te interesa algo más corto y manejable, pero sin perder protecciones. Si haces viajes, piensa en el conjunto, chaqueta, guantes, casco, y que todo sume. Si el casco te mete ruido o te cansa, una chaqueta buena no arregla la película entera.
Si necesitas un siguiente paso lógico para montar equipación coherente, combina tu elección con guantes touring y revisa cascos integrales si haces mucha carretera, porque el confort en ruta también va de silencio, estabilidad y fatiga.
Una chaqueta puede verse perfecta y estar pidiendo jubilación por dentro. Lo primero son las protecciones y el ajuste. Si las protecciones se han movido de sitio por desgaste del tejido, si los velcros ya no agarran o si las costuras de zonas clave están tocadas, la chaqueta ya no trabaja igual. También cuenta el uso. Una chaqueta de diario se castiga con lluvia, sol, sudor, roces y lavados, y eso envejece materiales aunque tú la veas bien a simple vista.
El segundo punto es el cierre del conjunto. Cremalleras, puños y cuello. Si el cuello ya no cierra y entra aire, si la cremallera principal se abre o se atasca, o si los puños no ajustan, pierdes confort y pierdes control. En autovía eso se convierte en ruido, frío y fatiga. Y cuando vas cansado, cometes fallos. No es drama, es realidad del día a día. Una chaqueta que te obliga a ir recolocándote es una chaqueta que resta.
Tercero, impermeabilidad y transpirabilidad reales. Si calas siempre en los mismos puntos y ya has hecho mantenimiento razonable, o si la prenda se queda húmeda por dentro y tarda una eternidad en secar, la experiencia se vuelve mala. En España esto pasa mucho por uso urbano, lluvia intermitente y cambios de temperatura. Si acabas llegando al curro con sensación de humedad, al final te da pereza usarla y vuelves a la chaqueta “de calle”, y eso sí que no interesa.
Si dudas, revisa primero lo que más influye en tu seguridad y confort. Ajuste de puños y cuello, estado de protecciones, cremalleras y costuras. Si decides renovar, mira alternativas por tipo de uso, por ejemplo chaquetas de invierno, y completa con guantes touring para que el cambio se note de verdad en la primera salida.