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CASCO LS2 FUNNY II GLUP INFANTIL H-V YELLOW
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Preguntas frecuentes sobre cascos infantiles
Los cascos infantiles están diseñados específicamente para proteger la cabeza de niños y jóvenes, teniendo en cuenta que su anatomía, peso y necesidades no son las mismas que las de un adulto. No se trata solo de reducir la talla de un casco estándar, sino de adaptar la calota, los acolchados y el reparto de pesos para ofrecer una protección real sin generar incomodidad ni sobrecarga en el cuello. En edades tempranas, un casco mal ajustado puede provocar fatiga, rechazo al uso o, peor aún, una protección ineficaz en caso de impacto.
En el uso real, muchos niños utilizan la moto como acompañantes, ya sea en trayectos urbanos cortos o en salidas familiares. En estos escenarios, el casco infantil debe ofrecer estabilidad, buena visibilidad y una ventilación correcta, ya que los niños suelen tolerar peor el calor y la sensación de encierro. Por eso, los modelos actuales incorporan sistemas de ventilación avanzados y pantallas amplias que mejoran la experiencia de uso y fomentan que el niño acepte llevar el casco de forma habitual.
Otro punto clave es la seguridad normativa. Los cascos infantiles homologados bajo la normativa ECE 22.06 ofrecen el mismo nivel de exigencia en protección que los modelos de adulto, adaptado a tallas más pequeñas. Esto significa que el casco ha sido probado frente a impactos lineales y oblicuos, garantizando una absorción de energía adecuada para pilotos jóvenes. Elegir un casco homologado no es una opción, es una obligación cuando se habla de seguridad infantil.
Dentro del catálogo general, los cascos infantiles se diferencian claramente de otras categorías como los cascos jet o los cascos integrales de adulto, ya que están pensados para un uso y una fisonomía muy concretos.
Los cascos infantiles actuales ofrecen un nivel de seguridad muy alto, comparable al de los cascos de adulto dentro de su categoría. Muchos modelos utilizan calotas de policarbonato avanzado o compuestos diseñados mediante tecnología CAD, lo que permite una estructura ligera pero resistente, capaz de absorber y distribuir la energía del impacto de forma eficiente. Este equilibrio entre peso y resistencia es clave para no sobrecargar el cuello del niño y, al mismo tiempo, garantizar protección.
El sistema EPS de múltiples densidades es otro elemento fundamental. Este sistema permite gestionar distintos tipos de impacto, adaptándose tanto a golpes de baja como de mayor intensidad. En la práctica, esto se traduce en una mayor protección frente a caídas típicas en uso urbano o recreativo, donde la cabeza puede recibir impactos en ángulos variados. Además, el diseño del EPS suele incluir canalizaciones internas que mejoran la ventilación sin comprometer la seguridad.
La pantalla también cumple una función relevante en la seguridad. Un visor amplio y ópticamente correcto mejora el campo de visión y reduce distracciones, algo especialmente importante en niños. Sistemas de recambio rápido de pantalla facilitan el mantenimiento y permiten mantener siempre una visibilidad clara, incluso cuando el casco se usa con frecuencia.
Si se compara con otras categorías del catálogo, como los cascos jet, los cascos infantiles integrales ofrecen una protección más completa, especialmente en la zona del mentón, algo clave cuando se trata de pilotos jóvenes. En este punto, mantener pantallas para casco en buen estado también impacta directamente en seguridad.
Elegir la talla correcta de un casco infantil es uno de los factores más importantes para garantizar la seguridad. Un casco demasiado grande se moverá en la cabeza y no protegerá correctamente en caso de impacto, mientras que uno demasiado pequeño generará presión, incomodidad y rechazo por parte del niño. La medición debe hacerse rodeando la cabeza con una cinta métrica, a la altura de la frente y por encima de las orejas, y comparando el resultado con la tabla del fabricante.
Además de la talla, es importante comprobar el ajuste una vez puesto el casco. El casco debe quedar firme, sin moverse al girar la cabeza, pero sin provocar dolor en sienes o frente. En cascos infantiles de calidad, los acolchados interiores están diseñados para adaptarse mejor a la forma de la cabeza y, en muchos casos, pueden sustituirse cuando se desgastan, prolongando la vida útil del casco.
También conviene tener en cuenta que los niños crecen, pero eso no significa comprar un casco más grande “para que dure”. Un casco sobredimensionado nunca protege bien. Lo correcto es elegir la talla adecuada en cada momento y revisar periódicamente el ajuste, especialmente si el casco se usa con frecuencia.
Para mantener el ajuste correcto con el paso del tiempo, es habitual recurrir a carrilleras y a accesorios y recambios, que permiten devolver firmeza al casco cuando el interior empieza a ceder.
La comodidad es un factor clave en los cascos infantiles, ya que un casco incómodo suele acabar mal puesto o directamente sin usar. Los modelos actuales priorizan interiores suaves, ergonómicos y desmontables, pensados para un uso frecuente sin generar molestias. Esto es especialmente importante en niños, que suelen ser más sensibles a puntos de presión o exceso de calor.
La ventilación también influye mucho en la comodidad. Sistemas avanzados de canalización de aire permiten que el flujo recorra el interior del casco, expulsando el calor y la humedad incluso en días calurosos o trayectos urbanos con paradas constantes. Una buena ventilación reduce la sensación de agobio y mejora la experiencia general del niño durante el trayecto.
Otro aspecto relevante es el peso. Un casco infantil debe ser lo suficientemente ligero para no forzar el cuello, pero sin comprometer la protección. Por eso, muchos modelos combinan materiales resistentes con un diseño optimizado que reduce gramos innecesarios, algo que se nota especialmente en trayectos más largos.
Para un conjunto equilibrado, muchos padres combinan el casco infantil con chaquetas de moto y guantes de moto, creando un equipo completo que mejora tanto la seguridad como la comodidad.
El mantenimiento de un casco infantil es fundamental para que conserve sus propiedades de protección. Con el uso, el casco acumula sudor, polvo y suciedad, especialmente en el interior. Lavar los acolchados desmontables de forma periódica ayuda a mantener el confort, el ajuste y la higiene, además de prolongar la vida útil del casco.
La pantalla debe revisarse con frecuencia. En niños, es habitual que el visor se raye o se ensucie con facilidad, lo que afecta a la visibilidad. Sustituir la pantalla cuando pierde transparencia es una mejora directa en seguridad, ya que una visión clara reduce distracciones y mejora la percepción del entorno.
También conviene revisar el sistema de cierre y la correa de retención. Un cierre micrométrico en buen estado garantiza que el casco permanezca correctamente sujeto en todo momento. Si se detecta desgaste o mal funcionamiento, es importante sustituir la pieza cuanto antes.
Para mantener el casco en condiciones óptimas sin necesidad de reemplazarlo, resulta práctico recurrir a accesorios y recambios originales, y mantener pantallas para casco en buen estado, asegurando compatibilidad y funcionamiento correcto durante más tiempo.