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Preguntas frecuentes sobre cascos de circuito
Un casco de circuito está pensado para rodar rápido durante tiempo prolongado y en posición completamente racing. En pista, el cuerpo va cargado sobre el tren delantero, el cuello soporta más presión y la cabeza recibe flujo de aire constante a alta velocidad. Por eso, la forma de la calota, el perfil trasero y el spoiler están diseñados para mantener estabilidad cuando aceleras fuerte, frenas tarde y cambias de dirección con decisión. En ese escenario, un casco integral deportivo de carretera empieza a mostrar límites en estabilidad y apoyo.
El interior también marca la diferencia. En un casco de circuito, las carrilleras y acolchados son más firmes y sujetan con más presión desde el primer momento. El objetivo no es confort blando, es evitar cualquier micro movimiento de la cabeza. En pista, incluso pequeños desplazamientos se traducen en imprecisión visual, más ruido y fatiga. Por eso el ajuste inicial suele sentirse más duro que en un casco de uso mixto.
La aerodinámica no busca silencio, busca control. Spoilers grandes, perfiles agresivos y tomas de aire específicas trabajan mejor a altas velocidades y con el cuerpo inclinado. A velocidades legales o en postura erguida, ese diseño no siempre juega a favor, pero en circuito marca una diferencia clara vuelta tras vuelta.
Si quieres algo con estética deportiva pero más polivalente fuera de pista, conviene valorar cascos integrales deportivos, que mantienen buena protección sin llegar al extremo de un casco de circuito puro.
Un casco de circuito se puede usar en carretera, pero no está optimizado para ese entorno. El interior suele ser más duro, la presión en mejillas es mayor y la ventilación está pensada para esfuerzo físico y calor corporal elevado, no para trayectos cortos o tráfico urbano. En ciudad, con paradas frecuentes y postura erguida, ese diseño pierde sentido y puede resultar incómodo con el paso de los kilómetros.
En autovía, a ritmos normales, muchos cascos de circuito tampoco trabajan en su punto aerodinámico ideal. El spoiler y la forma trasera están calculados para altas velocidades y postura racing, así que el flujo de aire puede generar más ruido o sensación de resistencia cuando no se rueda rápido. Además, suelen prescindir de detalles prácticos como interiores más mullidos o ventilación pensada para climas cambiantes.
Por eso, muchos motoristas que ruedan en pista mantienen dos cascos. Uno específico para circuito y otro para carretera. De este modo, cada casco trabaja donde mejor rinde y no hay compromisos. Es una decisión habitual cuando se hacen track days con cierta frecuencia.
Si alternas uso y cambias pantallas según entorno, conviene revisar pantallas para casco homologadas para carretera, ya que no todas las configuraciones de pista son prácticas fuera del circuito.
La homologación FIM es un estándar de seguridad diseñado para competición. Exige pruebas más duras que la homologación ECE, tanto en impacto como en penetración y resistencia estructural. Un casco FIM está pensado para caídas a alta velocidad y situaciones extremas, por eso se exige en campeonatos oficiales y eventos de nivel avanzado.
En track days en España, la FIM no siempre es obligatoria, pero cada vez más organizadores la solicitan en grupos rápidos o eventos específicos. Aunque no sea imprescindible para empezar, sí es una garantía de que el casco cumple con los requisitos más altos del mercado. Para quien rueda fuerte o quiere competir, evita problemas de acceso y discusiones en verificaciones.
No todos los cascos de circuito tienen FIM. Algunos modelos se quedan en ECE 22.06, que sigue siendo una homologación válida y segura, pero no alcanza el nivel FIM. Esa diferencia explica por qué ciertos cascos tienen precios más elevados aunque externamente parezcan similares.
Si estás comparando modelos y precios, conviene partir de la categoría de cascos de circuito y filtrar por homologación y marca para tomar la decisión con información real.
El ajuste de un casco de circuito debe ser firme y preciso, especialmente en mejillas, mandíbula y laterales de la cabeza. Al ponértelo, debe ofrecer resistencia y “abrazar” la cara. Una vez abrochado, no debería moverse al girar la cabeza ni al simular una frenada fuerte. Ese ajuste es clave para mantener visión estable y control en cada curva.
Es normal que al principio resulte incómodo durante los primeros minutos. Con el uso, el interior se adapta ligeramente a la forma de la cara. Si desde el primer día el casco entra fácil y resulta cómodo como un casco de calle, lo más probable es que la talla no sea la adecuada para circuito.
Muchos cascos de gama alta permiten ajustar el grosor de las carrilleras. Esto es una ventaja enorme, porque permite afinar el ajuste sin cambiar de talla de calota. Es habitual endurecer el ajuste para pista y mantener el casco estable incluso tras varias tandas seguidas.
Si con el tiempo notas más movimiento o pérdida de firmeza, sustituir carrilleras suele ser suficiente para recuperar sensaciones sin necesidad de cambiar todo el casco.
Un casco de circuito rinde mejor cuando el resto de la equipación está alineada con ese uso. Guantes racing con buena sujeción, mono de cuero y protecciones adecuadas ayudan a mantener postura, agarre y control. Todo el conjunto trabaja de forma coordinada y reduce la fatiga física en tandas largas.
La visibilidad es crítica en pista. Referencias de frenada, puntos de giro y salidas de curva exigen una pantalla en perfecto estado. Por eso es habitual usar tear off o pantallas específicas que se cambian rápido cuando se ensucian. Rodar con una pantalla dañada o sucia afecta directamente a seguridad y ritmo.
El mantenimiento también es más exigente que en carretera. El calor, el sudor y el uso intensivo desgastan interiores, ventilaciones y pantallas antes. Aquí los accesorios y recambios permiten mantener el casco en condiciones óptimas temporada tras temporada sin tener que sustituirlo entero.
Si ruedas con frecuencia en circuito, combinar el casco con guantes racing y revisar recambios de forma periódica marca diferencia en consistencia y seguridad.
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